domingo, 2 de junio de 2013

VISITA AL ZOOLÓGICO

Cuando tenía cinco años, mi mamá nos dijo a mi hermana y a mí: “El siguiente sábado las llevaré al zoológico, pero tienen que mantener su cuarto en orden toda la semana. Si no, no vamos a ningún lado”. 
Como tenía muchas ganas de ir al zoológico, toda la semana me esforcé por mantener mi cuarto en orden, poner todos mis juguetes en su lugar, mi ropa en los cajones y guardar mis zapatos.
La semana me pareció muy larga, pero al fin llegó sábado. Mi mamá revisó los cuartos para ver que todo estuviera en su lugar y todo lo encontró en orden, lo cual le sorprendió porque generalmente estaba muy desordenado, así que nos dijo con una sonrisa: “Vámonos al zoológico. No olviden llevarse su suéter porque en la tarde puede hacer frío”.
Yo estaba muy emocionada porque al fin iríamos al zoológico, de modo que corrí al cuarto y agarré el primer suéter que encontré, para que nos fuéramos lo más pronto posible.
Como vivíamos a una hora de camino del zoológico de Chapultepec, me pareció muy largo el viaje y empecé a preguntar una y otra vez a mi mamá si faltaba mucho para que llegáramos. Las primeras veces muy pacientemente y sonriendo me dijo que faltaba poco, que ella me avisaba cuando llegáramos. Después de un rato se enojó y me dijo: “Si me vuelves a preguntar, nos regresamos a la casa”. Al oír su contestación me quedé callada.
Cuando por fin llegamos al zoológico, me puse hiperactiva y quería ir a todos lados. Sobre todo tenía muchas ganas de ir al serpentario, pero mi mamá me dijo que no iríamos, ya que a mi hermana le daban mucho miedo las serpientes.
Mi mamá decidió que mejor fuéramos a la sección de los osos polares y los pingüinos. Mi mamá nos acercó al vidrio para que pudiéramos ver al oso polar, pero cuando me volví vi que otro niño había quitado a mi hermana de un empujón, y se había puesto  en su lugar.
Y a pesar de que estaba molesta con mi hermana porque por su culpa no pude ir a ver a las víboras, me dio mucho coraje observar lo que le había hecho ese niño a mi hermana. Así empuje al niño y puse a mi hermana junto a mí para que pudiéramos ver los osos polares.


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