domingo, 30 de junio de 2013

Una Sorpresa Agradable

Al concluir mis estudios de la preparatoria, una de mis tías me comentó que había un curso muy bueno, donde te preparaban para quedarte en la universidad. Unos días después fui a pedir informes de los costos de los cursos, cuándo iniciaban, el tiempo que durarían, etcétera. Como sí me convenció el curso, decidí inscribirme y prepararme para el examen de nivel superior.
Los dos meses de preparación se me fueron muy rápido. Cuando me di cuenta ya era el fin de semana del examen para ingreso a la UNAM. Estaba muy nerviosa, ya que era la primera vez que presentaba un examen de ese tipo.  Pero no hubo mucho tiempo para relajarme, porque el siguiente fin de semana fue el examen de la UAM.
Pensaba que en ninguna de las dos escuelas me quedaría, ya que, en ninguno de los dos exámenes me sentí segura. Sobre todo en el de la UAM, hubo varias preguntas que no me sabía.
Los resultados de la UAM iban a salir primero. Mis papás, mi hermana, mis tíos, mis amigos y mi abuelita me echaban porras y me decían muy seguros que sí me quedaría en una universidad.
Una noche antes de que salieran los resultados mi mamá me dijo: “Fanny, cuando revises los resultados quiero estar contigo”. Ese día me fui a acostar temprano con la intención de levantarme temprano a revisar los resultados, pero por los nervios no podía dormir.
Prácticamente no dormí, pero aún así me levanté temprano, aunque no tanto como mi mamá. Cuando salí de mi cuarto ella ya tenía la computadora prendida y el internet abierto. Solo era cuestión de que ingresara a la página y revisara los resultados. Me temblaba la mano y me sudaba mucho, pero me armé de valor, ingresé mis datos y le di enter.
Al principio pensé que los resultados no habían salido, porque esperaba ver una leyenda en verde o en rojo, así como los porcentajes que había obtenido en cada una de las áreas. Pero al leer en Facebook que algunos amigos no se habían quedado me di cuenta que ya estaban los resultados y volví a ingresar a la página.
Empecé a leer pero no podía creer lo que estaba leyendo, para mi sorpresa sí me había quedado en la UAM y en la carrera de Derecho.
Cuando reaccionamos fuimos a despertar a mi hermana y a mi papá, para darles las buenas noticias. Ese día les llamamos a todos nuestros seres queridos, para darles las buenas noticias y las felicitaciones no faltaron.
No puedo creer que hayan pasado casi cuatro meses, desde que me enteré que había entrado a la UAM. Y ahora estoy a punto de concluir mi primer trimestre en la universidad.


domingo, 23 de junio de 2013

Llegó el adiós
Después de mucho tiempo y esfuerzo, por fin ya estaba en sexto cuatrimestre. Los maestros nos felicitaron por haber llegado hasta la recta final, pues ya estábamos a unos meses de salir de la preparatoria.
El profesor Oropeza fue el líder de proyecto de sexto. Nos habló del trabajo que tendríamos que elaborar durante este periodo y acerca de la evaluación final. Este sería la continuación de nuestra empresa que iniciamos el ciclo pasado.
Hablamos con el maestro para ver la posibilidad de cambiar a Jorge, porque no queríamos volver a pasar lo mismo que en el cuatrimestre anterior. Cuando no quiso trabajar. Él habló con todo el grupo y nos dijo: “Si quieren cambiar de equipos solo lo pueden hacer la primera semana de clases. Más adelante ya no se podrá”. Así, decidimos sacar a Jorge del equipo e incluimos a otra compañera llamada Dafne.
Desde el principio nos dividimos las cuatro materias (Administración de un Centro de Cómputo, Seminario de Sistemas HTML y Estructura Social en México). Erick decidió hacer la página web y el sistema de la empresa. Por otro lado, Dafne y yo nos encargaríamos de las otras dos asignaturas.
Trabajamos bien durante el cuatrimestre haciendo correcciones, llevando avances, preguntando dudas y trabajando en las horas de clases, porque la calificación que se pone en una materia se pone en las otras cuatro. Me esforcé para que en las dos primeras evaluaciones tuviéramos altas calificaciones, lo cual nos aseguraría que las tuviéramos prácticamente aprobadas, para no tener que preocuparme cuando tuviéramos que ir al auditorio a exponer la empresa que habíamos creado.
Al terminar los exámenes del segundo parcial, empecé a sufrir pues necesitaba un 6 en HTML para pasar la materia. Lo cual, me preocupó ya qué los profesores decían que nadie aprobaba las exposiciones.
La fecha se acercaba, mandamos hacer la lona del logo de la empresa, compramos el material para las invitaciones que entregaríamos, se grabó el sistema y la página web que se realizó e imprimimos el trabajo final.
El día en que se decidiría si me quedaba por una materia, llego. Preparamos lo que llevábamos para exponer; pusimos la manta de nuestra empresa, entregamos los folletos, dimos bocadillos, a los maestros les dimos una memoria USB y empezamos la presentación.
Al término de las exposiciones, todos estábamos nerviosos por saber cuánto sacaríamos, pero aun así esperamos lo más pacientes posibles a que deliberaran los profesores y nos comunicaras las calificaciones de cada equipo.
Después de una larga espera, nos mandaron llamar para darnos los resultados. No podía creerlo cuando empezaron a felicitarnos, ya que todo el grupo aprobó y además con una buena calificación. Nuestro equipo sacó 8, lo cual hizo que me pusiera muy contenta, porque después de muchos años terminaba la preparatoria y además con un buen promedio.


domingo, 16 de junio de 2013

¿Trabajo en equipo?

Estando en quinto cuatrimestre de la preparatoria, nuestra asesora nos informó que tendríamos que hacer un proyecto para cuatro materias (Administración, Programación, Desarrollo Organizacional y Sistemas). Este consistía en formar una empresa, crear una base de datos para la misma y al final tendríamos que presentarla frente a la clase. Nos empezó a explicar en qué consistiría el proyecto a grandes rasgos, que cada maestro de las respectivas asignaturas nos diría qué pedirían y como nos evaluarían.
Empezamos a platicar sobre el proyecto, pero la profesora nos advirtió que pensáramos bien con quien íbamos a estar, porque el equipo seguiría siendo el mismo hasta sexto cuatrimestre. Como solo éramos seis alumnos nos dividimos en dos equipos de tres personas.
En mi equipo me tocó con un compañero llamado Erick que sí trabajaba, lo cual me tranquilizó un poco porque el otro compañero Jorge no trabajaba, pero nos tuvimos que aguantar  y esperamos a ver lo que sucedía.
Desde un principio nos dividimos el trabajo: Erick decidió hacer la base de datos; a Jorge le tocó hacer lo del centro de cómputo y la competencia directa e indirecta que tendríamos en la empresa; y a mí me tocó todo la parte administrativa, que era bastante pesada.
El cuatrimestre fue pasando y lo que nos temíamos se volvió realidad: Jorge no hacía nada del proyecto. Hicimos de todo para que trabajara, desde el principio le dejamos la parte más fácil, hablamos con él para convencerlo y hasta lo amenazamos, pero nada funcionó.
Al final tuvimos que dividirnos la parte del proyecto que a Jorge le correspondía, ya que si no hacía nada, los tres reprobaríamos las materias. Así, tuve que hacer la base de datos y Erick hizo lo de competencia directa e indirecta.
El día de exponer llegó.Todos íbamos vestidos formales como lo solicitaron los maestros. Entregamos el trabajo impreso y se decidió que los primeros en presentar su trabajo fuéramos nosotros.  Me tocó iniciar a mí, después Erick hizo lo suyo mostrando cómo funcionaba nuestro sistema y luego fue el turno de Jorge. Erick y yo estábamos que lo matábamos, porque no estudió y no dijo la información adecuada.

Todo nuestro esfuerzo, el sacrificio, las desveladas y las correcciones que teníamos que hacer de un día para otro, Jorge lo arruinó en unos cuantos minutos. Nuestro coraje y frustración aumentó cuando nos dijeron nuestra calificación. Sacamos 6 y la maestra nos dijo: “Y sólo tienen 6 porque fueron los únicos que me metieron consultas a su base de datos”. En ese momento decidimos sacarlo debido a que no queríamos pasar lo mismo en el sexto cuatrimestre.

domingo, 9 de junio de 2013

UN JUEGO PELIGROSO
Cuando tenía 12 años, tenía una vecina con la cual yo solía jugar. Un fin de semana fui a su casa donde pasamos la tarde jugando diferentes juegos de mesa, platicando y por supuesto también disfrutamos de una rica comida. Cuando me di cuenta ya estaba oscureciendo y mis papás siempre me decían que regresara antes de que se hiciera de noche. Así que empecé a despedirme de mi vecina y su hermana. Estando ya a punto de salir e iba a despedirme del hermano de mi amiga me aventó un juguete y me pego en el ojo.
De regreso a mi casa me iba molestando el ojo, me dolía y veía borroso. Yo pensé que era por el golpe y que para el otro día ya estaría como si nada. Lo cual fue un gran error ya que al despertarme persistía la molestia y decidí contarle a mi mamá lo que había pasado y me regañó por no habérselo dicho antes.
Ese día ya no fui a la escuela. Sólo desayunamos y nos fuimos al IMSS. Ya en el doctor mi mamá le contó lo que me había pasado, el doctor me revisó el ojo y decidió mandarme a otra clínica y nos dijo que nos fuéramos directamente a urgencias.
Salimos del consultorio y mi mamá le llamó a mi papá para que nos alcanzara en la clínica. Estuvimos toda la tarde en urgencias esperando a que me atendieran y por fin en la noche fue mi turno de pasar al consultorio. La doctora nos preguntó el motivo por el cual habíamos ido y me revisó. En seguida hizo una cara muy seria y dijo que me tenían que operar de emergencia porque se me estaba saliendo el iris y me canalizaron al hospital de la raza.
Cuando llegamos al hospital nos atendió una doctora muy amable y dijo que esa misma noche me operarían, sólo teníamos que esperar a que llegara el cirujano. Así que me ingresaron pero no me operaron. Al siguiente día la doctora pasó a ver cómo seguía y le dijimos que no me habían operado. Por lo que se molestó mucho y le dijo a una enfermera que me pasara a piso y que fuera por el doctor porque era una emergencia. A media tarde por fin me revisó el doctor pero no me podían operar porque tenía gripa así que sólo me puso unas gotas y dijo que esperaríamos a que se me quitara.

Estuve varios días en el hospital hasta que el temible y a la vez esperado día llegó.  El enfermero llegó por mí y me llevó al quirófano. Cuando desperté estaba rodeada de mucha gente que no conocía y aparte estaba amarrada  lo cual me asusto aún más. Una enfermera se acercó y me dijo que me calmara, que volviera a dormir. Al momento de volver a abrir los ojos ya estaba en mi cuarto con mi mamá. Ella me pregunto como me sentía. Me dijeron que toda había salido bien sólo me pusieron tres puntadas y me había quedado una cicatriz en el ojo.

domingo, 2 de junio de 2013

VISITA AL ZOOLÓGICO

Cuando tenía cinco años, mi mamá nos dijo a mi hermana y a mí: “El siguiente sábado las llevaré al zoológico, pero tienen que mantener su cuarto en orden toda la semana. Si no, no vamos a ningún lado”. 
Como tenía muchas ganas de ir al zoológico, toda la semana me esforcé por mantener mi cuarto en orden, poner todos mis juguetes en su lugar, mi ropa en los cajones y guardar mis zapatos.
La semana me pareció muy larga, pero al fin llegó sábado. Mi mamá revisó los cuartos para ver que todo estuviera en su lugar y todo lo encontró en orden, lo cual le sorprendió porque generalmente estaba muy desordenado, así que nos dijo con una sonrisa: “Vámonos al zoológico. No olviden llevarse su suéter porque en la tarde puede hacer frío”.
Yo estaba muy emocionada porque al fin iríamos al zoológico, de modo que corrí al cuarto y agarré el primer suéter que encontré, para que nos fuéramos lo más pronto posible.
Como vivíamos a una hora de camino del zoológico de Chapultepec, me pareció muy largo el viaje y empecé a preguntar una y otra vez a mi mamá si faltaba mucho para que llegáramos. Las primeras veces muy pacientemente y sonriendo me dijo que faltaba poco, que ella me avisaba cuando llegáramos. Después de un rato se enojó y me dijo: “Si me vuelves a preguntar, nos regresamos a la casa”. Al oír su contestación me quedé callada.
Cuando por fin llegamos al zoológico, me puse hiperactiva y quería ir a todos lados. Sobre todo tenía muchas ganas de ir al serpentario, pero mi mamá me dijo que no iríamos, ya que a mi hermana le daban mucho miedo las serpientes.
Mi mamá decidió que mejor fuéramos a la sección de los osos polares y los pingüinos. Mi mamá nos acercó al vidrio para que pudiéramos ver al oso polar, pero cuando me volví vi que otro niño había quitado a mi hermana de un empujón, y se había puesto  en su lugar.
Y a pesar de que estaba molesta con mi hermana porque por su culpa no pude ir a ver a las víboras, me dio mucho coraje observar lo que le había hecho ese niño a mi hermana. Así empuje al niño y puse a mi hermana junto a mí para que pudiéramos ver los osos polares.